El golpe de Estado acaecido en Chile el 11 de septiembre de 1973 fue una acción militar llevada a cabo por la Fuerzas Armadas y Carabineros para derrocar al presidente socialista Salvador Allende y al gobierno izquierdista de la Unidad Popular. A ello le precedió un período de alta polarización política y convulsión económica y social. Los militares contaron con el apoyo de la derecha política y también del Partido Demócrata Cristiano.

El golpe fue planeado por un sector de la Armada de Chile y los Estados Unidos  Posteriormente, se agregaron generales de los altos mandos de las Fuerzas Armadas y de Carabineros. El comandante en jefe del ejército, general Augusto Pinochet asumió la dirección del complot. También hubo influencia de parte de varios grupos de poder nacionales e internacionales, entre los que destaca el presidente Nixon,[2] [3] [4] su vice, Gerald Ford, George H. W. Bush y la CIA.

Para los ciegos que aún no logran entender que el fracaso del gobierno de Allende fue producto de una conspiración proveniente de USA, de la derecha de Chile y de la DC.